Cuando en 2015 empecé a presentarme como humanista digital anteponiendo mi identidad a roles profesionales, era habitual el interés en este concepto algo difuso…

¿qué significa para ti humanismo digital ?

Mi respuesta corta suele conectar con lo que siento y ejerzo desde que descubrí profesionalmente la tecnología digital en 1986: vocación por ayudar a personas y organizaciones y convicción por el potencial de la tecnología para contribuir al cambio positivo.

Una respuesta más amplia deberia referir al humanismo renacentista, que puso foco en el siglo XV. en recuperar el legado cultural y la filosofía clásica poniendo al ser humano en valor tras un largo período teocéntrico. La restauración de valores, revolución de ideas y difusión del conocimiento con la imprenta, marcaron una época de exaltación del ser humano y su desarrollo intelectual y cultural.

El pensamiento y la acción en el humanismo renacentista nacieron de la preocupación genuina por el funcionamiento del mundo y el papel del ser humano en él.

Cinco siglos más tarde la sociedad ha cambiado de forma radical y la tecnología ha contribuído significativamente. Ahora el mundo se entiende en digital, donde barreras espacio/tiempo se difuminan, el conocimiento se democratiza y los datos e inteligencias artificiales proliferan.

El humanismo digital según Gartner (2015) parte de la concepción de que las personas deben ser razón de ser en las empresas. Frente a un maquinismo digital, que prima la eficiencia y minimiza el rol del ser humano, la empresa humanista digital considera a la persona punto de referencia y equilibra el beneficio de todos sus grupos de interés .

Hoy el humanismo digital podría considerarse también una forma de percibir e interpretar nuestra realidad. El Humanismo Digital amplía también el foco de las personas que se alfabetizan digitalmente hacia una tecnología cada vez más competente en humanidad. Interfaces hombre-máquina, robots conversacionales o algoritmos que deciden sobre seguridad, salud o economía, deben ser desarrollados y operados por personas para personas

Si bien la digitalización aporta grandes oportunidades y beneficios, también plantea preocupaciones y retos como la brecha digital, los monopolios digitales, las postverdades o los riesgos de pérdida de privacidad. El flujo exponencial de datos y algoritmos, el imparable poder computacional impacta en la sociedad, las instituciones y la economía.

Los ideales humanistas deben aportar luz sobre estos riesgos así como decisiones y acción que contribuyan a desarrollar una tecnología cada vez más acorde a nuestros valores y necesidades.

Diversidad, privacidad, transparencia, ética o derechos deberían ser vocabulario y sensibilidad habitual en toda iniciativa digital

La tecnología y la inteligencia artificial emulan hoy competencias que ayer considerábamos exclusivamente humanas. El futuro del trabajo se verá afectado y nuestra identidad y sentido de contribución o aportación de valor son por ello susceptibles de revisión permanente.

Necesitamos ser más conscientes de nuestro valor como humanos e invertir en nosotros para crecer, no sólo para sobrevivir.

Ser humanista digital significa considerar el impacto en las personas desde el minuto cero y liderar desde ese lugar para generar confianza y valor a través de ellas

Implica comprometerse con el crecimiento y el bien común. Supone utilizar la tecnología como palanca de cambio y generador de oportunidad para el mayor número de personas. Promueve que las personas ejerzan como tales aportando creatividad, empatía o emoción en lo que hacen.

Como en el renacimiento, necesitamos apoyar a organizaciones e individuos dispuestos a invertir en talento por el  bien común. Es el momento de pensar en digital, siempre con las personas en el centro de todo lo que hacemos. Debemos fomentar el respeto por las personas y las buenas conversaciones y relaciones que se retroalimentan. Es necesario aprender siempre y compartir lo aprendido con generosidad. Tenemos que retarnos a impulsar la innovación creando espacios de libertad frente a la aversión al riesgo y la crítica al error.

La creatividad, generar nuevas ideas y conectarlas con otras para resolver nuevos problemas es una capacidad muy humana que sumada a la tecnología nos lleva al futuro

Un humanista digital ejerce combinando lo mejor del talento y la tecnología para generar conciencia y cambio positivo en favor de las personas.
Esta es mi vocación y mi propósito profesional y espero ver cada vez más y mejor humanismo digital.
El mundo y sus retos lo necesitan.

Vitruvio 3D realizado por Marcelo Acunya, 3D modeler, fotógrafo, diseñador y buscador de aventuras 

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