Poco a poco, fase a fase, nos desconfinamos digital y físicamente. Con esa doble sensación de privilegio y riesgo paseamos de nuevo, conversamos equidistantes en terrazas, despegamos poco a poco, sin la fuerza del space X pero con rumbo a esa nueva y más incierta anormalidad.

Para una mayoría, recluídos en la retaguardia y a salvo del virus, el confinamiento nos ha aportado, como mínimo, algo más de conciencia.

Oir o escuchar. Accesorio o esencial. Urgente o importante. Para mí o para todos. Microdilemas al tomar pequeñas y grandes decisiones

Haciendo un poco de balance personal este confinamiento ha supuesto, con salud y compartido con los míos, un paréntesis en toda regla. Un capítulo de vida en que nos hemos aislado intencionalmente de lo nocivo. Nos hemos cuidado y hemos restado ruido y decibelios al entorno conviviendo con el silencio y la reflexión en la intensa acción diaria.

No vivimos en un convento de clausura, ni cuatro adultos recluidos en tiempos inciertos son inmunes al conflicto, pero conscientes de la singularidad del momento, acordamos desde el principio aprovechar la oportunidad para estar más conectados que nunca, con y entre nosotros.

Por primera vez en años la TV o la radio sólo han intervenido de forma selectiva y para aportar. No hemos dejado que malas noticias o incógnitas de futuro nos estropearan el presente. Hemos tenido como muchos alto consumo y presencia digital pero creemos que más intencional, con foco en aportarnos y aportar valor. Viviendo antes que compartiendo

Nuestros mejores followers han sido siempre los que más nos importan.

El respeto y la paciencia en esta imprevista convivencia familiar han sido fundamentales pero pensamos que nos ha sido también de gran ayuda usar una mascarilla digital

Igual que salimos a la calle protegidos, en casa acordamos blindarnos de noticias morbosas, políticos incendiarios o expertos por asignación, tratando de prestar más atención digital sólo a quien aportara valor, creatividad, calma, datos, argumentos o propuestas constructivas. Hemos adquirido también en estas semanas hábitos de distanciamiento digital saludables que no queremos perder.
Nos aplicamos mutuamente y con frecuencia un gel desinfectante, la crítica honesta de los que nos regalan verdad porque nos quieren. Llevar la mascarilla nos ha hecho también más poductivos. Nos ha servido también (espero) para no infectar demasiado a los demás con nuestro ego por la necesidad de expandirnos digitalmente buscando reconocimiento.

La microreflexión ¿ para mí o para ellos ? antes de cada clic es incómoda pero recomendable.

De todo lo aprendido y practicado en confinamiento nos serán especialmente útiles el silencio, las buenas conversaciones y esta mascarilla digital.

El silencio que acompaña a la reflexión proporcional a la importancia (que no urgencia) de cada decisión. Las buenas conversaciones para conocernos mejor, cultivar las relaciones y colaborar. La mascarilla que nos aisla de lo nocivo, lo que no aporta y la que filtra nuestro impacto digital en los demás.

Ante la luz al final del túnel

Los motivados básicamente por la acción y omnipresencia pasan por el túnel corriendo, con orejeras y sin mirar mucho a los lados y menos hacia dentro. Los pesimistas opinan que la luz no es el final y que a la salida estarán peor. Los más optimistas intuyen (y desean) un mundo mejor a la salida y los que no suelen cambiar que todo será igual.

El mundo, el más pequeño y cercano y el más complejo y global, sólo cambia cuando uno decide cambiar.

Ahora salimos todos de nuevo a ese mundo con más conciencia y prudencia, como aliadas de la ciencia. Más conscientes también de que nos necesitamos. Más intencionales y enfocados por necesidad. Con 24 horas cada día como todos y con la energía que nos aporten las fuentes que decidimos escoger.
Una de las más importantes es la protagonista de esta banda sonora de Queen que me conecta a mis compañeros de confinamiento, a mis socios de vida, a los que más quiero y que me han acompañado en el viaje física y digitalmente estas semanas.

Para ellos y todos vosotros, salud, inspiración y mucho éxito en el retorno a la anormalidad !

No hay grandes personas en este mundo, sólo grandes retos a los que gente ordinaria hace frente” William Halsey

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